Origen de Tabarnia. Historia de Tabarnia.

Hace unos años Junqueras publicó en el diario Avuí un artículo en el que defendía que los catalanes tenemos una raza diferente al resto de españoles. Decía: –“Hay tres estados europeos, donde ha sido imposible agrupar a toda la población en un único grupo genético. En Italia; en Alemania, siguiendo la vieja frontera lingüística entre el alemán marítimo y el continental; y en el Estado español, entre españoles y catalanes”-. Y seguía así: –“En concreto, los catalanes tienen más proximidad genética con los franceses que con los españoles; más con los italianos que con los portugueses, y un poco con los suizos. Mientras que los españoles presentan más proximidad con los portugueses que con los catalanes y muy poca con los franceses”-… sorprendente, por calificarlo de alguna manera.

Un reciente estudio del Institut Nova Nova Història de Tabàrnia ha desmentido la tesis de Junqueras. Según esta institución los tabarneses provenimos genéticamente del Homo tabarniensis, que al pasar de los siglos dio lugar a cuatro tribus íberas, concretamente las de los layetanos y cosetanos y en menor medida las de los lacetanos y bergistanos. Nada que ver con los asentamientos griegos de Gerona, como Ampúrias o Rosas, que son genéticamente muy diferentes a las tribus tabarnesas. Lo que sí se ha demostrado es que hubo contacto entre la actual Tabarnia y la antigua Grecia, de hecho (a través de un pelo encontrado en la tumba de Filipo II, padre de Alejandro Magno) se sabe que la dinastía argéada era de ascendencia 100% tabarnesa.

“Tabarnia tiene una realidad social propia, tanto desde el punto de vista histórico, lingüístico o político.” 

Alguien puede tomarse a broma esta afirmación, pero se da la feliz casualidad que los layetanos comprenden el área más poblada de la provincia de Barcelona y parte de la costa de Girona ¿les suena? coincide exactamente con las fronteras de la Baja Tabarnia. Y por otro lado los cosetanos, que se establecieron en el área metropolitana de Tarragona, coinciden con las fronteras de la Alta Tabarnia.

Demasiadas casualidades

Un indepentista pensará que no se trata de una casualidad, sino que a la hora de trazar las fronteras de Tabarnia se tuvieron en cuenta las zonas de asentamiento de estas tribus. Y es verdad. Pero lo que no se puede discutir es que precisamente en estas zonas se formó el Condado de Barcelona, y que este territorio es el más poblado y cosmopolita de Cataluña. ¿Coincidencia con Tabarnia? Puede, pero hay más: es donde hay más bilingüismo y donde más votos sacan los partidos constitucionalistas. Demasiadas “casualidades”. Un observador imparcial sacaría una conclusión obvia: Tabarnia no es que parezca diferente al resto de Cataluña, es que es diferente. Ni mejor ni peor, pero diferente. Tabarnia tiene una realidad social propia, tanto desde el punto de vista histórico, lingüístico o político. Ya lo decía el humorista Rufián“Un territorio que vota diferente es porque es diferente”-.


Si a estos datos les sumas que el voto de un ciudadano de Barcelona vale mucho menos que el voto de un ciudadano de Gerona, y que Tabarnia tiene una gravísimo déficit fiscal con el resto de Cataluña, el resultado es una bomba de relojería.

Costumbres ancestrales tabarnesas

La tercera tribu tabarnesa en importancia era la de los lacetanos, que se establecieron en la zona de influencia de Igualada, y por último están los bergistanos que se asentaron en Manresa, la ciudad más interior de Tabarnia.

La tradición tabarnesa de crear asentamientos ha seguido hasta hoy, de hecho cada fin de semana se sigue levantando y desmontando un poblado tabarnés en plaza Cataluña (y pronto en otras ciudades). Un reflejo de las costumbres ancestrales tabarnesas que muchos ciudadanos son incapaces de frenar.

Y hablando de plazas, habría que empezar a quitar de nuestro callejero los nombres de lugares ficticios como la plaza de “los Países Catalanes”, o calles dedicadas a terroristas, como la calle “Jaume Martínez Vendrell”, fundador del grupo terrorista Terra Lliure, en Santa Coloma de Cervelló.

Nuestros antepasados ya iniciaron el trabajo: “Vía Laietana” en Barcelona o “Avenida Cossetania” en Calafell. Honremos su memoria y continuemos la labor.
Otra costumbre que todavía sigue viva (en este caso costumbre indepe) es la de cortar las carreteras. Bajo el Arco de Bará nuestras legiones celebraban los triunfos cuando los cosmopolitas soldados de Tarraco (Alta Tabarnia) hacían incursiones en las inhóspitas tierras del interior. Normalmente estas intervenciones se hacían como respuesta a los ataques de los salvajes que cortaban las carreteras romanas de camino a Caesaraugusta (Zaragoza).